Wonderwoman: Historia de una desilusión

Aviso: Contiene spoilers.

Película estadounidense, con grandes productoras detrás, sobre Superseres… A pesar de todo, iba de camino a la sala con las buenas energías puestas. Escúchame, ¡que la dirige una mujer! Ignoré esa vocecilla de mi interior que decía <<puede que sea más de lo mismo>>, convenciéndome de que la película sería una revolución desde dentro… Me ilusiono ergo soy idiota.

Todo empieza de maravilla. Un paraíso terrenal cubierto del verde más esperanzador y aguas cristalinas. Diana recorre con entusiasmo los lares de las Amazonas, guiándose por el sonido de las armas contra los escudos. Tras un matorral, aparece un espectáculo de mujeres guerreras entrenándose duro (casi todas blancas y occidentales, eso sí). Fibra y armadura, son todas ellas. Antíope, tía de Diana y guerrera destacada de la isla de Themyscira, le da un meneo a la espada y a las flechas que no veas. La pequeña Diana queda encandilada ante tal muestra de valentía, fortaleza y agilidad. Su sueño: salvar el mundo.

Hasta aquí todo magnífico.

Lamentablemente, esta primera parte de la película es muy corta o, a mis ojos, se hace corta. Tras el crecimiento vertiginoso de Diana frente a la cámara, vemos en pantalla a una mujer más que preparada para aniquilar al mismísimo Dios de la guerra. En ese momento empiezo a lamentar por qué Jenkins no se ha detenido en el mundo de las Amazonas con más cariño. Quizás sólo hubiese dado para la primera parte de una trilogía, pero al menos existiría 1/3 de ‘algo distinto’. La sororidad, los feminismos, los orígenes de Diana, todo pintaba requetebien, pero se fue.

Un avión pilotado por un espía inglés seguido de un ejército alemán logran traspasar el aura protectora de la isla de Themyscira, el terreno amazónico. La manada de soldados se topa con el ejército de Amazonas y empieza una cruel lucha. Diana, por su parte, tiene tan buen corazón que salta al agua y salva la vida del piloto inglés. Diana flipa, claro. Le toca la cara y le pincha la barba. “Eres un…hombre”, dice ella. “Em… sí. ¿Acaso no lo parezco?”, primera gracia del soldado inglés. Alguna risa en la sala.

Pues bien, este señor va a ser quien cambie por completo la línea narrativa de la película y la vida de Wonderwoman. Todo empieza a encajar en la estructura de una `típica americanada´. Diana no tarda en abandonar su mundo ideal con el soldado inglés. Se aleja de sus compañeras, las mujeres de su vida, no sin antes escuchar de su madre un sabio: <<Esos hombres no te merecen>>. Pero Diana pasa total y se marcha.

A partir de aquí no tengo palabras. La película se reduce a una sucesión de represiones y falsos mitos románticos. Diana llega a Londres y lo primero que oye es una voz masculina diciéndole lo buena que está (una frase que tendrá supercontento a ese actor secundario, pero que aportar al guión lo que se dice aportar, nada). A todo esto, Diana sigue con su armadura de mujer Amazonas, algo que el soldado inglés ¡NO PUEDE PERMITIR! ¡DEMASIADA CHICHA AL AIRE! Así que la lleva directa a un centro comercial para que se disfrace de mujer digna y recatada. Falda larga y chaqueta.

Diana (aún con la falda puesta) acompañada por el soldado inglés y tres patéticas representaciones de masculinidad, llega al frente con la intención de terminar con Ares y llenar el mundo de paz y amor. Nada más llegar a la guerra, Wonderwoman salva a un pueblo invadido y lo celebra con su primera cerveza que le debe subir un poquillo porque en cuanto caen unos copitos de nieve se queda anonadada. Entonces, el soldado inglés cree que es el mejor momento para confesar que desea una esposa, hijos y un trabajo estable. La Diana ebria también queda ANONADADA y MARAVILLADA ante tal futuro. What a dream! Aquí Jenkins ya me ha decepcionado por completo. Ahora la guinda: Diana y el soldado suben a la habitación y tiqui-tiqui.

Más cerca del gran desenlace, Diana desobedece las órdenes del soldado inglés y corre a enfrentarse a Ares. Por su lado, el soldado inglés está convencido de que todavía puede hacer algo heróico. Decide sacrificar su vida para acabar con un arma letal. El espíritu de un verdadero hombre protector, sí señor,  aunque sea ella la que le salva el trasero desde que se lo encontró. (Por cierto: que Wonderwoman acabe con todos los que se le ponen chulos, OK, pero que el soldado inglés y sus amiguitos sigan vivos es tan inverosímil como vergonzoso. Suele pasar en Hollywood con los “héroes”, pero ¿la heroína no era ella?).

Wonderwoman, en plena batalla contra Ares, verá morir a su soldado inglés en el cielo y estallará en cólera. La superheroína, en mitad del drama, recuerda lo último que su gentleman le dijo: ‘te quiero´ (joder, Jenkins). Wonderwoman se queda colocada de amor y con esa energía termina con todos los males del mundo, con Ares, y con mi felicidad de hace 2 h y 20 minutos.

Conclusión: El poder de Wonderwoman se potencia a niveles insospechados gracias al amor de un mártir de guerra y, gracias a ese amor, Wonderwoman salva a la humanidad.

El power del amor romántico, amigxs. FIN

Ilustración de María Lempicka

2 años ago

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