Oda a la primavera en Cuatro

Cuando la gotica empieza a caer por el lateral de la ceja y desemboca en el pequeño trozo de tela que separa las dos copas del sujetador, asumimos que el calor pre-veraniego ha llegado. Ropa floja, a veces más corta, invade nuestro armario. No porque sintamos una necesidad inexplicable de enseñar carne. Se trata de una cuestión de comodidad. Según los protocolos laborales ir en “cortos” a la oficina está mal visto y es algo chabacano. Sin embargo, algunas nos saltamos esas malintencionadas reglas sociales porque no nos queda otro remedio. El aire acondicionado de algunas oficinas no funciona y nadie mueve ficha para solucionarlo.

Esa gota que marca el inicio del calor primaveral en la ciudad no costera es, para algunos, lo de menos. Como la buena publicidad o el mal cine, la gotica es censurada en los medios de comunicación para ser sustituida por dos elementos que, (repito: según algunos), son mucho más representativos del calor preveranigo: las TETAS y los CULOS, los CULOS y las TETAS

Los hombres del hormiguero lo han vuelto a hacer. Los tres discípulos de Pablo Motos se mojan esta vez en un vídeo para acompañar a su líder en este camino amargo del machista que debe enfrentar las críticas de las “feministas radicales”. Es humor, dicen, mientras contemplan orgullosos su lamentable gag sobre las increíbles vistas desde la terracita de un bar un día normal de verano.

“Primavera, Primavera. Tetas y culos. Culos y tetas. Tetas y culos. Culos y tetas. Mira que eres coqueta. Me van a salir agujetas en la bragueta.”

Esta hermosa composición literaria que muy probablemente opte al próximo Premio Cervantes es emitido en el programa líder de audiencia en España. La armoniosa sintonía va cuidadosamente acompañada de imágenes que describen visualmente la oda a la primavera. Dos mujeres que sienten la gota por su frente se desprenden de sus batas floridas en medio del parque. Una cosa muy normal en primavera, digno de acción poética. A continuación, los zooms y planos detalle se encargan de exacerbar las formas de sus pechos y traseros. Partes corporales que, oigan, pueden mostrar libremente para refrescarse o porque les da la real gana. Creo que lo último que explica la decisión de las mujeres de ponerse pantalones y tops cortos es el acoso que sentirán cuando pasen frente a los tres bebedores de cerveza de la terracita.

El Hormiguero es un programa poderoso. Su público se sitúa dentro de un gran rango de edad, aunque predominan los chavales y chavalas en plena adolescencia. Es lamentable que un programa de tanto calado social y cultural se dedique a crear mensajes tan machistas y cutres que decoran con risas falsas de estudio, como en las series americanas de los 80, para que el público se contagie y reciba el mensaje con un tono que no tiene. No vale eso de “si lo emitimos es porque es lo que la gente quiere ver”. No, mira no. Cambiar la lógica de este programa por completo o destituir a Pablo Motos como entrevistador (al menos cuando hay invitadas, que son las que lo sufren), puede que sea demasiado pedir. Sin embargo, la redacción debería saber que un programa como El Hormiguero tendría la misma audiencia incluso omitiendo contenidos tan zoquetes como éste. Y si sólo fuera éste…

No entro en el debate de moda sobre los límites del humor. Será humor, pero a mi ni p*** gracia. Se trata del machismo más puro, cutre y zafio. El alfredolandismo del 2017.

Ilustración de María Lempicka

2 años ago

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