La #SmartGirl feminista que no lo sabía

Los influencers, personas con mucha labia e imagen en el mundo online y con un alcance mediático que ya quisiera cualquier medio de comunicación, se han convertido en los más aclamados soportes publicitarios para las marcas. Aida Domenech, Alexandra Pereira, Sara Escudero, Paula Ordovás o María Tilve pasaron de ser chicas con estilo en sus ambientes cercanos a ser verdaderas referentes de la moda en España. Desarrollaron poderes sobrehumanos para mover y dominar masas de fans/consumidorxs gracias a las redes sociales, y hoy son capaces de embolsar en su cuenta bancaria el sueldo mínimo interprofesional x 10 en un sólo día. Entre sus poderes más inexplicables están la capacidad de generar beneficios comerciales estratosféricos y, todavía más “peligroso”, la capacidad de calar en el imaginario colectivo de sus seguidores cambiando su forma de pensar, de vivir y de mirar el mundo.

Al boom mediático y publicitario de las grandes influencers de moda se han unido más sujetos que, por otras vías, ya habían conseguido cierto reconocimiento social y se codeaban con los grandes medios en eventos y fiestas. Blanca Suárez, Cristina Pedroche y, por supuesto, la considerada española más influyente del país: Paula Echevarría. 1,7 Millones de seguidores en Instagram, ni más ni menos. Es precisamente Echevarría la protagonista de un reciente vídeo cuyo visionado pone a cualquier mujer que se haya acercado mínimamente a la teoría del feminismo al borde del abismo.

Los antecedentes más inmediatos han convertido a Paula Echevarría en protagonista no sólo de sus redes sociales sino de todos los medios del corazón. Su ruptura con el cantante cántabro han despertado sospechas por doquier: ¿Habrá sido infiel? ¿Habrá fallado en su papel de esposa? ¿Qué hará ahora Daniela sin su padre? Y toda una serie de preguntas absurdas que intentan encontrar una explicación a algo muy simple: el amor romántico no existe y lo que se construye sobre él, acaba desapareciendo igualmente. Quedáis exculpados, podéis ir en paz.

Sin embargo, la actriz no para de enfrentarse a preguntas de este tipo después de casi un mes desde que se lanzara el titular. En el vídeo en cuestión, la actriz-influencer es una invitada más en un evento que se difundía, paradójicamente, a través del hashtag: #SomosSMARTGirl (uno de los tantos ejemplos de femvertising impulsados por grandes multinacionales, fenómeno en el que profundizaré en este blog más adelante). Sean cuales fueran los fines y causas de la celebración de este evento, parece que Echevarría, de tanto escribir el hashtag, se empoderó como mujer y decidió dar unas respuestas un tanto distintas a las que había dado hasta entonces a los periodistas preocupados por su situación sentimental.

Lo que nos atañe en este caso son las perlas que salieron en la disputa entre periodista y actriz:

Paula: “Yo sí creo en los cuentos de hadas, pero creo que la princesa puede ser muy feliz sola también. Sin necesidad de príncipes que la rescaten. El cuento ha cambiado.”

Periodista: “Entonces, ¿Vamos a ver a una Paula más combativa, más feminista?

Paula: “¡No! Yo siempre lo he sido. No es feminista ¿eh? Querer ser válida, querer valerte por ti misma, querer tener tu trabajo, y querer tener tu posición y tu vida a parte de una persona con la que convivas no es ser feminista, es ser persona.”

Periodista: “Y ¿Cómo se consigue eso viviendo a la sombra de alguien?”

Paula: “¿A la sombra? Pero ¿A quién te refieres?

Periodista: “A tu pareja, ex-pareja”

Paula: “Em…. Pero ¿Quién estaba a la sombra de quién?”

Periodista: “No… Me refiero a que ahora tú tienes un protagonismo que antes no tenías”

Paula: “Em… Yo creo que eso me lo he ido ganando con los años. Con trabajo y siendo una smart girl. No siendo un chocho.

Bien. Sobre el periodista y su linchamiento machista no haré comentarios ya que me parece demasiado evidente que quien le diese el título o licencia para cubrir ruedas de prensa deberá estar dándose cabezazos en este mismo instante.

Lo que preocupa de este vídeo, y tanta lástima da, es que Paula Echevarría sea feminista y no lo sepa. Esta ignorancia se hace todavía más dañina si consideramos su influencia, como se ha apuntado antes, y sus poderes: cambiar formas de pensar, de vivir y de mirar el mundo. Me entristece pensar que los beneficios comerciales que consiguen las marcas llevando a sus eventos a mujeres como Paula no sean igualmente beneficios ideológicos para movimientos como el feminismo. Movimiento que, aunque la actriz no lo sepa, es justamente la lucha para que ella se pueda separar si le place de Bustamante, tenga trabajo, sea muy smart y no sea simplemente un chocho.

Paula, feminismo es igualdad. Feminismo son derechos para las mujeres, Feminismo es tu discurso, tu independencia y libertad. Bienvenido el día en el que lo grites a los cuatro vientos y no dudes ni un instante: ERES FEMINISTA.

Ilustración de María Lempicka

2 años ago

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