La Distopía de las Doncellas

Distopía, una sociedad ficticia e indeseable en sí misma. The Handmaid´s Tale, guionizada por Bruce Miller e Ilene Chaiken basándose en la obra literaria original de Margaret Atwood es escalofriante y nos enfrenta a una cruda realidad en la que el patriarcado toma la forma de una dictadura fundamentalista. Bajo el régimen de Gilead las mujeres fértiles se convierten en vientres con patas para unas pocas familias bien posicionadas que no pueden valerse por sí mismas para tener descendientes biológicos.

La condición de ser fértil se convierte en un yugo para cientos de mujeres que, de un día para otro, son re-educadas para “permitir” la explotación sexual de sus propios cuerpos. Una vez al mes, las criadas son violadas en ceremonias en las que se colocan tumbadas boca arriba, con la cabeza entre las piernas de “su señora”. En el acto, la señora agarra a su doncella por las muñecas  mientras el “señor” del hogar o comandante se baja los pantalones lo suficiente para que su miembro riegue la cuna de una futura vida. Durante el embarazo, las criadas serán mimadas como nunca por parte de sus dueños. Darán a luz sobre una silla de partos en la que se quedarán exhaustas y sudorosas, mientras su bebé es entregado a los brazos de la correspondiente señora.

En la República de Gilead solo sobreviven las fértiles, las poderosas, las adoctrinadoras (o tías) y, por supuesto, los hombres que respetan la Ley. Los homosexuales, los revolucionarios e, incluso, los violadores son aniquilados o enviados a las colonias, campos de concentración en los que limpiarán residuos tóxicos hasta que les llegue el fin. Mujeres con una vida normal, en pleno siglo XXI, con trabajo y con Tinder, pasan de manera repentina a vivir en un estado en el que ser lesbiana es un “crimen contra el propio género”.

La serie está calando, poco a poco, entre las espectadoras. Provoca conmoción y preocupación. En pleno debate sobre “sí” o “no” a los vientres de alquiler, llega una serie en la que ni el amor ni el respaldo económico pueden justificar el tener hijxs para otrxs. Nos enfrentamos al peor de los casos: la supresión de la libertad de las mujeres en todas sus manifestaciones. Sorprendentemente y casualmente, Margaret Atwood escribió su novela en 1984, el año que da título a la célebre novela de George Orwell, autor por el que se introduce el término orwelliano para referirse a sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras. Sin duda, la República de Gilead representa una de las sociedades más aterradoras de las vistas hasta el momento. Para las mujeres, probablemente, la peor. Una sociedad en la que convierte legalmente el cuerpo de la mujer en incubadora inhumana, en un trozo de carne reproductivo.

Los flashbacks son el componente más interesante de esta serie. A través de ellos conocemos cómo fue la transición entre el estado tolerante y la dictadura que comienza con el despido masivo de mujeres, despojadas de sus puestos laborales y obligadas a cambiar su rutina de vuelta al espacio doméstico y privado. Ante la injusticia, muchas de ellas salen a las calles acompañadas de algunos compañeros también indignados. Sin embargo, las protestas no son suficientes. El régimen logra acallarlas a base de violencia y miedo. En este punto surgen varias preguntas: ¿Seríamos capaces de aplacar un régimen de este tipo? ¿Cómo lo haríamos? ¿Resistiríamos? Al ver la serie es inevitable reconocerse a una misma en las vidas pre-dictadura de cualquiera de las protagonistas y, a continuación, querer dar respuesta a estas cuestiones.

The Handmaid´s Tale es un relato audiovisual feminista y necesario para mantenernos alerta ante las expresiones más o menos evidentes del patriarcado acechante y ser conscientes de que una distopía puede ser tarde o temprano, una realidad inevitable.

Ilustración de María Lempicka

Artículo publicado en la sección Participa de Píkara Magazine

2 años ago

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