Describir el Cine ‘de mujeres’

Hace unos días me topé con un artículo de María Castejón Leorza en el que la autora reflexionaba sobre lo óptimo o erróneo de usar el término cine de mujeres. ¿Se trata de una reivindicación feminista dentro de la creación cinematográfica o es por el contrario un encajonamiento patriarcal de los gustos de las mujeres?

Los innumerables intentos por definir este “género” demuestran la existencia del concepto, aunque nunca se ha llegado a un consenso. El cine de mujeres puede ser desde un cine sujeto a los problemas y sensibilidad tradicionalmente femeninas como interpreta María Camí-Vela, hasta un cine con un punto de vista particular que aborda nuevos temas y el deseo femenino como interpretan Solá y Selva. Castejón Leorza afirma que el término “no sólo existe” sino que es un género cinematográfico en sí mismo que puede definirse en base a tres características: “estar protagonizado por personajes femeninos, tratar temáticas que afecten a las mujeres, y estar dirigido a un público femenino”.

Bien, teóricamente existe. Sin embargo en la praxis, es decir, su existencia real, me genera incertidumbre. Afirmar que un producto cultural (o de cualquier tipo) es de mujeres no deja de apoyarse en unos estereotipos femeninos tradicionalmente impuestos por el sistema patriarcal imperante. El adjetivo ‘de mujeres‘ refuerza una idea generalizada y unificadora de un universo imposible de homogeneizar como es el sexo formado por el 50% de la población mundial.

Otra cuestión que genera dudas es el último apunte de la definición: “dirigido a un público femenino“. ¿Necesitamos realmente las mujeres un cine que se dirija concretamente a nosotras? Las mujeres pertenecemos a un colectivo oprimido por el orden patriarcal y sufrimos las consecuencias en nuestras propias carnes. ¿No es necesario que un cine que hable de esta realidad sea consumido por el conjunto de la sociedad? ¿No es el cine un aliado más para comunicar al mundo la desigualdad de género? En este punto me pregunto: ¿Conviene en la lucha hacia la igualdad que exista un cine de mujeres?

En este sentido, Castejón acierta al alertar sobre el peligro que el término cine de mujeres lleva intrínseco y la necesidad de hablar, más correctamente, de cine con perspectiva de género. Es decir, un cine que se oponga a las relaciones de poder patriarcales que tradicionalmente han representado a las mujeres en papeles atormentados y sometidos a los héroes o protagonistas masculinos. En palabras de Laura Mulvey, un cine que se contraríe a la paradoja del falocentrismo, “un cine que sea radical tanto en el sentido político como estético y que desafía las asunciones básicas del cine mayoritario”, como sentencia Zunzunegui.

El cine con perspectiva de género debe igualmente proponer nuevas formas de representación y nuevas relaciones de poder feministas basadas en la igualdad. Hablar de un cine con perspectiva de género implica abarcar los problemas que sufren todos los colectivos oprimidos bajo el poder patriarcal y la heteronormatividad establecida. El cine LGTBI+, por ejemplo, se enfrenta al cine mainstream patriarcal y tiene por objetivo calar en el imaginario social y establecer representaciones alternativas. A veces aparecen trabajos que logran un cambio por mínimo que sea. ‘La vida de Adèle’ de Abdellatif Kechiche representaba la intensa relación de amor entre dos mujeres jóvenes que finalmente asumían su ruptura amorosa. Fue una película galardonada en Cannes y mundialmente aplaudida. Lo mismo podríamos decir del sorprendente caso de ‘Moonlight‘ de Barry Jenkins. Cinta independiente que logra imponerse en el evento por antonomasia de la industria capitalista cinematográfica: los Oscars.

Si no se habla de un cine de hombres igual que de un cine de mujeres es, de nuevo coincidiendo con Castejón, porque el cine mainstream es el cine hecho por y para un público mayoritariamente masculino. Esto podría contra-argumentarse diciendo que muchas mujeres van a ver cine mainstream. Sin embargo, películas como ‘Cincuenta sombras de Grey‘ o la trilogía de ‘Crepúsculo‘ son ejemplos de cine mainstream que demuestran cómo el término de mujeres es una mera construcción patriarcal que cobija bajo su lecho todas las historias basadas en el falso mito del amor romántico. La lista podría seguir con títulos como “Titanic”, “El diario de Noah”, “50 primeras citas”, “27 vestidos”, “Sin compromiso”, “Princesa por sorpresa”, “Una Cenicienta moderna”, etc. En fin, el colmo del aburrimiento.

Por lo tanto, ¿cine de mujeres o cine feminista? El cine de mujeres no siempre está hecho desde una perspectiva de género, el cine feminista sí. Cada cual con sus gustos, pero queda clara la diferencia entre los términos.

Apunte de cierre…

Es muy frecuente que dentro de los programas académicos de los estudios audiovisuales, el cine hecho “por mujeres” sea enseñado como un tema o capítulo a parte. Este módulo del programa se incluye normalmente a final de curso. A veces sin tiempo para abordarlo. En algunas ocasiones y gracias a la iniciativa de alguna profesora o profesor, el cine mal llamado de mujeres se aborda con profundidad.  Con un poco más de suerte, este módulo estará acompañado de más contenido alternativo al mainstream. Cine en el que se incluyen películas hechas por mujeres, no sólo occidentales, películas LGTBI, cine independiente, etc. En definitiva un cine que aborda nuevos temas y propone nuevas representaciones desde el punto de vista de lxs oprimidxs. Y he aquí el quid de la cuestión: que el cine no-mainstream tome presencia en libros, aulas y salas de cine. Aunque tenga que ser en un tema o capítulo a parte. Realmente, siempre estuvo a parte.

Ilustración de María Lempicka

2 años ago

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