Bloody Mary

“Mi abuela se fue a la tumba pensando que se había quedado sorda por ducharse con el periodo”. Así de clara es una de las mujeres que participan en el vídeo de VERNE sobre las experiencias con la regla en tiempos pasados.

Aunque esta afirmación sea hoy parte de títulos como “7 falsos mitos sobre la menstruación femenina” en Google, no hace tanto que en España se seguía pensando que las mujeres que se lavasen el cuerpo en los días de menstruación podían caer gravemente enfermas. Varias de las mujeres del vídeo de Verne insisten en que este mito estaba muy arraigado en la sociedad y pocas se atrevían a cuestionar los consejos familiares. La higiene íntima ni se comentaba.

Las mujeres estamos haciendo tremendos esfuerzos por visibilizar las manchas de sangre que cubren nuestras bragas en días inesperados. Rechazamos la imagen de mujeres débiles y doloridas que causa estragos. Enfermedades asociadas con la regla prácticamente desconocidas en el pasado como la endometriosis, tildada de “excusa para no trabajar”, empiezan a ser respaldadas por la comunidad científica.

Cada vez más vemos publicadas o expuestas representaciones culturales reivindicativas que sirven para visibilizar la sangre de todos los meses. Rupi Kaur, por ejemplo, fue un hito con su famosa foto durmiendo en la cama con una mancha de sangre en el pantalón. La foto obtuvo más de 101.000 Me gusta y 15.800 comentarios de la comunidad instagramera (la foto fue eliminada por la propia red social). La serie de fotografías There will be blood de Arvida Bystrom fue aplaudida por los feminismos. En los festivales publicitarios las campañas “feministas” que visibilizan la menstruación son aclamados por un público cada vez más numeroso.

Sin embargo, al escuchar a las mujeres que aparecen en el vídeo me pregunto cuántos mitos y vergüenzas tenemos todavía que superar.  Cuántas generaciones tendrán que pasar hasta normalizar completamente este factor biológico. Cuántas mujeres en un contexto en el que las imágenes de mujeres ensangrentadas se hacen virales, todavía hacen malabares para sacar un tampón del bolso, guardarlo en el bolsillo del pantalón y llegar al baño más cercano sin que nadie vea el indefenso algodón. En un artículo del 2008 (¡2008!) en el que Mercedes Abizanda, de SEMERGEN, asegura que “aunque cada vez hay menos ignorancia, lo cierto es que todavía continúan llegando a las consultas del ginecólogo mujeres con tópicos, como que no te puedes lavar la cabeza o ducharse con la mestruación, incluso entre chicas jóvenes. También mujeres acompañadas por sus maridos que están recelosos”.

Más allá de nuestras fronteras, el debate sobre la menstruación femenina es mucho más complejo e indignante. En la India, el 50% de las niñas desconoce qué es la regla cuando les viene por primera vez; en Nepal, mujeres y niñas son expulsadas de sus hogares mientras menstrúan y se tienen que cobijar en los chaupadi – cobertizos para animales-. Una adolescente de Dailekh falleció el pasado julio en un chaupadi al ser mordida por una serpiente; en Ghana, ir al colegio y tener la menstruación son realidades incompatibles; en Afganistán el mito de ducharse con la regla concluye en infertilidad. En estos países y en todos se suman a las creencias sociales los problemas económicos y la sostenibilidad. En los países o comunidades económicamente más humildes el acceso a compresas y tampones es complicado, y existen escasos programas para impulsar el uso de copas menstruales.

Aquí o más allá, la regla duele más fuera de nuestro cuerpo que dentro de él. A mi que me lo expliquen, pero mientras me doy una ducha. Porque como bien dice Laura (79) en el vídeo “¡Pero cómo no me voy a lavar, si eso huele!”. 

 

Ilustración de María Lempicka

2 años ago

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *